La danza sobre hielo la protagoniza anoche el voguing de la pareja francesa Laurence-Fournier-Guillaume Cizeron al ritmo de Madonna, guantes negros hasta el codo, angulares movimientos de brazos y manos, pues bailar es eso, y a su sombra las dos parejas españolas superan el corte de la danza rítmica y se clasifican para la gran final del programa libre (mañana, 19.30). Una de ellas es la más asentada, la formada por Olivia Smart (quien en pareja con Adrián Díaz fue ya finalista, octava, en los Juegos de Pekín) y su nuevo partenaire, Tim Dieck, un exsoldado alemán de Dortmund, hecho patinador en Rusia que sedujo a Smart, inglesa de Sheffield para que dejara el circo en el que se había enrolado después de Pekín. Terminaron décimos. Obligadas todas las parejas a hacer un programa con música pop de los 90, ellos —españoles por carta de naturaleza— eligieron a George Michael y Robbie Williams, de acuerdo con su entrenador y coreógrafo, el canadiense Romain Haguenauer, el mismo que guía a los franceses y a los norteamericanos Madison Chock y Evan Bates, segundos muy cerca con música de Lenny Kravitz.Sorprendente, alentadora y muy esperanzadora fue la clasificación, al ritmo latino de Ricky Martin, de la pareja española debutante, formada por la madrileña Sofía Val y el alemán nacido en San Petersburgo Asaf Kazimov. Mientras Smart-Dieck se entrenan en Montreal, ellos representan el germen de la que puede ser la gran tradición española: se entrenan en Madrid en la escuela que ha formado la pareja Sara Hurtado-Kirill Jalyavin después de retirarse.

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