Un dicho anglosajón asegura que toda buena acción debe tener su correspondiente castigo. Cuando el comisario jefe de la Policía de West Midlands, Craig Guildford, quiso evitar que la visita de los aficionados del Maccabi Tel Aviv a Birmingham, prevista para el pasado 6 de noviembre, acabara en posibles altercados con la comunidad musulmana de la zona, desató un terremoto político que ha acabado provocando su dimisión este mismo viernes.Acababa de producirse, unos días antes, el sangriento atentado contra la sinagoga de Mánchester, que acabó con dos muertos, cuatro heridos, y la comunidad judía del Reino Unido en estado de conmoción. El primer ministro, Keir Starmer, prometió redoblar las medidas policiales de seguridad para proteger los barrios e instituciones judías por todo el país. La noticia, en ese contexto, provocó un rechazo generalizado en el Gobierno y en toda la clase política. El Grupo de Asesoría en Seguridad (un ente local que evalúa los riesgos de posibles eventos) recomendó que se impidiera a los aficionados israelíes del Maccabi Tel Aviv viajar al encuentro de la Europa League entre su equipo y el Aston Villa.La policía de West Midlands respaldó de modo firme esa recomendación, al manejar información confidencial que sugería una posible repetición en la ciudad de los disturbios y enfrentamientos que se produjeron hace más de un año en Ámsterdam, durante el encuentro entre el Maccabi Tel Aviv y el Ajax. Más de 60 personas acabaron arrestadas entonces, cuando grupos propalestinos se enfrentaron a los aficionados israelíes, en una “combinación tóxica de antisemitismo, hooliganismo y rabia”, según describieron entonces las autoridades locales holandesas.Un informe demoledorEl Gobierno de Starmer no se dio por satisfecho con esas explicaciones y ordenó una investigación interna sobre cómo se había llegado a esa decisión. El informe provisional se publicó este miércoles y resultó demoledor. La ministra del Interior, Shabana Mahmood, acudió ese mismo día a la Cámara de los Comunes para presentar las conclusiones del texto y cargó sin piedad contra el comisario jefe Guildord: “Debo declarar hoy que el comisario jefe de la policía de las West Midlands ya no goza de mi confianza”, sentenciaba la ministra, que sin embargo tenía las manos atadas. Bajo la legislación actual, el Gobierno no tenía competencia ni autoridad para destituir al responsable policial, quien, por otra parte, había comenzado a buscar asesoramiento legal y amenazaba con atrincherarse en el puesto.El informe preliminar sobre la actuación policial, liderado por Andy Cooke, el jefe del Inspectorado de Policía de Su Majestad, un cuerpo independiente que supervisa la tarea las fuerzas de seguridad, ha señalado un sesgo político y una dejadez de funciones por parte de los responsables de investigar el grado de amenaza real que suponía la visita de los aficionados del Maccabi Tel Aviv al Reino Unido.Entre las conclusiones previas del informe, expuestas por la ministra, destaca que “el cuerpo no se centró en buscar las evidencias necesarias [para realizar una investigación completa]sino que se limitaron a recabar aquellas que reforzaban la posición que querían adoptar: la prohibición de viaje a los aficionados”.Dice el informe que la información obtenida de la policía holandesa se planteó después de un modo “exagerado” o “poco exacto”, o simplemente “se mintió al respecto”. De hecho, fuentes holandesas consultadas por diarios como The Times en los días posteriores a la polémica decisión no admitieron muchos de los hechos que, según sus colegas de la policía de West Midlands habían supuestamente contado.Ni los aficionados del Maccabi Tel Aviv se centraron en atacar comunidades musulmanas (aunque sí a individuos aislados); ni arrojaron al canal a peatones inocentes (de hecho, fue solo un aficionado israelí el que fue lanzado al agua); ni las supuestas banderas palestinas atacadas fueron tantas (a lo sumo tres) ni hubo “varios” oficiales de policía heridos por enfrentamientos continuados con los seguidores del equipo israelí (solo hubo uno, que sufrió pérdida auditiva). El informe presenta una tarea de investigación plagada de exageraciones, y denuncia además el escaso esfuerzo de la policía de las West Midlands por recabar información o coordinar su decisión preventiva con la comunidad judía de Birimingham.Una retirada “honrosa”Lo más bochornoso del informe, sin duda, es la revelación de que la policía usó, como argumento para reforzar su propuesta de veto a los aficionados israelíes, un partido que nunca existió, y que la Inteligencia Artificial logró colar en el informe. El Maccabi Tel Aviv nunca jugó contra el West Ham United el 9 de noviembre de 2023 un partido de la Conference League. Y, sin embargo, Guildford negó ante la comisión parlamentaria que reclamó su comparecencia que hubiera usado alguna herramienta de IA para reforzar sus argumentos.Días después, admitía el error, reconocía el engaño, pedía disculpas a los diputados y culpaba del dato del falso partido a la herramienta Microsof Copilot.El informe no iba tan lejos como para acusar de antisemitismo a la policía, pero señala, como ha recalcado después la ministra del Interior, que en su afán por evitar conflictos con otras comunidades étnicas (es decir, con la comunidad musulmana) los responsables adoptaron un planteamiento completamente erróneo.El futuro de Guildford, cuya dimisión había sido reclamada ya por la comunidad judía de Birmingham y el Ayuntamiento de la ciudad, estaba en manos de Simon Foster, el comisionado para la policía de West Midlands, que durante todo este tiempo había respaldado a su subordinado, y que el miércoles mismo dijo que iba a darse un tiempo para tomar la decisión.Sin embargo, poco más de 24 horas después, el propio Foster anunciaba la decisión de su subordinado de “retirarse” de manera inmediata. “Era importante que este asunto se resolviera de manera equilibrada, calmada, justa y respetuosa. La decisión del comisario jefe de retirarse se produce después de la decisión del Grupo de Asesoría en Seguridad de Birmingham, basada en las recomendaciones de la Policía de las West Midlands, de prohibir la visita de los aficionados del Macabbi Tel Aviv”, explicaba Foster, para dejar clara la conexión entre los dos hechos.“Al dimitir, ha hecho lo correcto. Quiero reconocer sus años de servicio y rendir tributo a la Policía de las West Midlands”, reaccionaba la ministra Mahmood, que había logrado vencer en una batalla que, horas antes, se presentaba como larga y dudosa.

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