Cerca de las nueve y media de la mañana del viernes, el secretario de Seguridad mexicano, Omar García Harfuch, comparte en redes el primer mensaje. El exatleta olímpico canadiense Ryan Wedding, alias El Rey la Cocaína, uno de los objetivos prioritarios del FBI, se entregó en la noche del jueves a las autoridades de la Embajada de Estados Unidos en México de manera voluntaria. La versión de Washington no tarda en llegar. Es la fiscal general estadounidense, Pamela Bondi, la que despierta una nueva teoría en redes, la de un arresto: “Agentes del Departamento de Justicia han detenido a otro miembro de la lista de los 10 más buscados del FBI”. El cruce de mensajes durante el viernes ha despertado una pugna por controlar el relato del caso: o fue una detención o una entrega voluntaria.Wedding fue trasladado este viernes desde México a Estados Unidos junto al Alejandro Rosales, también entre los 10 fugitivos más buscados por el FBI. Washington tenía en la mira al exdeportista por su presunta participación en una operación transnacional de tráfico de drogas, en la que dirigía el envío rutinario de cientos de kilogramos de cocaína desde Colombia a territorio estadounidense y Canadá. “Se cree que Wedding ha estado escondido en México durante más de una década y ha sido buscado por cargos de tráfico de cocaína y asesinato desde 2024″, exponía este viernes el director del FBI, Kash Patel, en un comunicado publicado solo unos minutos después del escrito de Bondi.El primer mensaje de García Harfuch llegaba tras una reunión con Patel y el embajador de Washington en México, Ronald Johnson. En ella, defendió el secretario, las autoridades estadounidenses reconocieron el aumento de las operaciones coordinadas para la detención criminales y acordaron continuar cooperando “con pleno respeto a la soberanía y la integridad territorial”. El Gobierno de Claudia Sheinbaum se ha movido desde comienzos de año entre las constantes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, empeñado en la idea de intervenir en territorio mexicano para atacar a los carteles, que, según él, gobiernan el país. México ha tratado de calmar esa tensión con la presentación de detenciones e incautaciones mediáticas. Washington ha aplaudido esos logros en seguridad, pero a la vez ha mantenido el pulso, exigiendo mayores resultados.En su escrito, Patel despertó la teoría de que Wedding no se entregó, sino que fue una “captura”, y alardeaba del papel de Trump en el caso: “Gracias al liderazgo y compromiso del presidente Trump […]esta mañana, el Departamento de Justicia y el FBI capturaron oficialmente a nuestro sexto fugitivo más buscado del último año”, afirmaba Patel. Hay que leer hasta el quinto párrafo del comunicado para que Patel haga referencia a México, a quien agradecía el apoyo, como Bondi: “Esta operación es el resultado de una gran cooperación y trabajo en equipo con el Gobierno de México”. Kash Patel anuncia la detención de Ryan Wedding, el 23 de enero.Mike Blake (REUTERS)El director del FBI también habló de la captura en una conferencia ante los medios este viernes: “Solo para que entiendan quién es Wedding, pasó de hacer snowboard en las olimpiadas a convertirse en el mayor narcotraficante de la modernidad. Es El Chapo Guzmán moderno, el Pablo Escobar”, expuso, en una afirmación complicada de contrastar al no poder comparar las cantidades de droga que ha movido respecto a los capos criminales. Más tarde, también divulgó un reportaje de Vanity Fair en redes, en que se informa de que la entrega de Wedding se dio después de una negociación, con Patel e integrantes de un equipo del FBI en suelo mexicano. La revista asegura que los agentes eran parte del mismo equipo que capturó a Nicolás Maduro, en Caracas, a principios de enero.El embajador Johnson, un ex boina verde con experiencia en la Inteligencia estadounidense, se apoyaba también en la teoría en la entrega voluntaria y subrayaba en su comunicado la cooperación bilateral. “La entrega voluntaria fue resultado directo de la presión ejercida por las autoridades de procuración de justicia de México y de los Estados Unidos, que trabajaron en estrecha coordinación y cooperación”, explicó. Y continuaba: “El día de hoy marca un paso concreto contra las organizaciones criminales transnacionales […] y da testimonio de la colaboración entre el presidente Trump y la presidenta Sheinbaum para que los delincuentes rindan cuentas dondequiera que operen”.El caso de Wedding es el último episodio mediático de la relación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad, en la que Washington parece tener el mayor peso. El pasado martes México trasladó a Estados Unidos una tercera remesa de 37 presos, con la que se sumaban 92 criminales entregados desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. Con Wedding y Rosales, el número ya llega a los 94.

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